En las calientes tierras y bosques del Gran Paisaje Chaco–Pantanal, la conservación ya no es solo una tarea de vigilancia: es un compromiso que une tecnología, conocimiento y pasión humana. Durante tres días de octubre de 2025, en el municipio de Roboré, un grupo de guardaparques, guardianes del monte y técnicos ambientales se reunieron para fortalecer sus capacidades en el uso del sistema SMART (Spatial Monitoring and Reporting Tool), una herramienta que está revolucionando la forma de cuidar y entender nuestros ecosistemas.
La capacitación, organizada por NATIVA, marcó un nuevo capítulo en el esfuerzo colectivo por proteger la biodiversidad del Chaco–Pantanal. Bajo la guía de la especialista Tatiana Gallupi y con el acompañamiento del equipo técnico de NATIVA, los participantes aprendieron no solo a instalar y manejar la herramienta, sino también a interpretarla como un puente entre la tecnología y la vida cotidiana del trabajo en campo.
Una alianza entre la tecnología y el territorio
El sistema SMART permite registrar y analizar información sobre patrullajes, incidentes y observaciones de biodiversidad de forma georreferenciada. Pero su verdadero poder se revela cuando quienes recorren los bosques lo utilizan como una extensión de sus sentidos. Cada guardaparque que anota un rastro de fauna, cada técnico que registra un incidente, aporta un dato que se convierte en conocimiento, y ese conocimiento alimenta decisiones que salvan ecosistemas enteros.
Durante el taller, los participantes instalaron el software, crearon modelos de datos adaptados a sus áreas y probaron SMART Mobile en el terreno, recogiendo información en tiempo real desde “Ñembi Misi” el centro de operaciones del Gran Paisaje. Allí, entre la naturaleza y el calor de chaco, la tecnología se volvió parte del paisaje: una aliada silenciosa en la lucha por la conservación.
Historias que inspiran compromiso
Cada participante llevó al taller una historia distinta. Algunos llegaban desde las áreas protegidas más remotas, donde las distancias son largas y el acceso a la información es un desafío diario. Otros, desde oficinas donde los datos se transforman en decisiones. Todos compartían un mismo propósito: aprender para cuidar mejor. Las dinámicas de grupo y las prácticas en campo reforzaron un mensaje claro: la conservación es un esfuerzo colectivo que se construye desde la confianza y la cooperación.
El taller también fue un espacio para el intercambio entre generaciones. Los más experimentados compartieron su conocimiento del territorio, mientras que los más jóvenes aportaron su familiaridad con la tecnología. Esa sinergia dio vida a una comunidad de aprendizaje que trasciende el evento y fortalece el monitoreo regional en el Gran Paisaje.
“SMART nos ayuda a mirar lo que antes no podíamos ver, pero somos nosotros quienes damos sentido a los datos”, reflexionó uno de los participantes al cierre del encuentro, resumiendo la esencia del taller: la tecnología al servicio del compromiso humano.
Un paso hacia una conservación más inteligente y humana
La adopción de SMART en el Gran Paisaje Chaco–Pantanal simboliza una nueva etapa en la gestión de las áreas protegidas. Ya no se trata solo de registrar actividades, sino de construir una base sólida de información que permita anticipar amenazas, evaluar resultados y mejorar estrategias. La iniciativa de NATIVA demuestra que la conservación efectiva requiere tanto del conocimiento técnico como del compromiso de las personas que, día a día, dedican su vida a proteger los ecosistemas que nos sostienen.
Este taller no solo fortaleció capacidades, sino que encendió una motivación colectiva. Cada dato registrado en SMART representa una historia: la huella de un jaguar, el avistamiento de un ave, o la alerta sobre una tala ilegal. Cada historia cuenta, y todas juntas conforman el relato de un territorio que se defiende con inteligencia, cooperación y esperanza.
La tecnología puede marcar el rumbo, pero son las personas quienes garantizan el futuro de la conservación. En el Gran Paisaje Chaco–Pantanal, SMART es más que una herramienta: es el lenguaje común entre la ciencia y la vida del bosque.