A veces, la ayuda llega desde lejos, pero se siente como si siempre hubiera estado cerca. Eso fue lo que pasó con la llegada de Ignacio Martín y Carlos Martín, dos expertos en incendios forestales de la organización española SOS Wildfire, que en colaboración con NATIVA cruzaron el Atlántico para compartir su experiencia con quienes, aquí, luchan cada año contra las llamas.
Durante más de dos semanas, estos especialistas trabajaron codo a codo con guardaparques del SERNAP, guardaparques de áreas protegidas departamentales, guardianes del monte del ACIE Ñembi Guasu, técnicos de NATIVA, técnicos municipales de Roboré y bomberos forestales voluntarios, en un esfuerzo común por fortalecer las capacidades locales para prevenir y enfrentar los incendios en uno de los territorios más biodiversos –y también más vulnerables– del país: el Gran Paisaje Chaco-Pantanal.
Y es que la visita fue mucho más que una serie de capacitaciones. Lo que se vivió en Roboré, Santiago de Chiquitos y el Centro de Operaciones Ñembi Misi fue, sobre todo, un intercambio profundo de experiencias, historias de lucha y conocimientos puestos al servicio de la protección de nuestro territorio.
A Ignacio y Carlos no solo les agradecemos lo que enseñaron, sino el corazón con el que lo hicieron. Su entrega, su sencillez y la forma en que se integraron con el equipo local nos recuerdan que las alianzas verdaderas no se construyen solo con papeles y acuerdos, sino con confianza, humildad y trabajo compartido.
“La experiencia de trabajar con los combatientes bolivianos ha sido muy enriquecedora. Hay mucho conocimiento en el territorio, y estamos aquí para sumar y multiplicar capacidades”, expresó uno de ellos durante una pausa entre prácticas.
El centro de operaciones Ñembi Misi una vez mas fue sede y testigo del curso de formación integral de combatientes forestales, desarrollado del 7 al 14 de abril. En el cual Participaron representantes de áreas protegidas como Otuquis, Amboró, Kaa Iya, Tucabaca, Santa Cruz la Vieja, San Matías y Ñembi Guasu, junto a voluntarios de San José de Chiquitos y Roboré con años de experiencia. Fueron ocho días intensos, con teoría, prácticas en el monte, simulacros reales, trabajo en equipo… y mucha camaradería.
Se habló de la física del fuego, del uso de herramientas de combate, de cómo influye el comportamiento del viento, sumado a otros factores en el comportamiento de los incendios. Pero también se trabajó en algo igual de importante: la comunicación en emergencias, la gestión emocional en medio del caos, el liderazgo en condiciones extremas. Porque combatir incendios no es solo una cuestión técnica: es también un desafío humano.
Además, se llevaron a cabo talleres municipales en San Matías y El Carmen Rivero Tórrez, donde, junto a instituciones locales y departamentales, se identificaron zonas críticas y se avanzó en la elaboración de planes de prevención. Estos espacios no solo generaron insumos técnicos, sino también vínculos de cooperación entre actores que, cada año, deben responder ante la amenaza del fuego.
Como cierre, se realizó en una jornada simbólica –y también muy concreta–: la habilitación de un tramo de camino hacia lo que podría ser una futura torre de vigilancia en una zona estratégica de Ñembi Guasu. Una acción pequeña en apariencia, pero con un enorme valor operativo y emocional. Porque es en esos gestos donde se construyen las verdaderas redes de protección.
Desde la Fundación NATIVA, sentimos una profunda gratitud. Esta alianza con SOS Wildfire no solo nos ha dejado conocimientos y herramientas, sino también inspiración. Y la certeza de que, cuando compartimos sabiduría y sumamos voluntades, los resultados son positivos.
Este esfuerzo conjunto es una semilla. Una que ya echó raíces en suelo cruceño… y que, con cuidado y compromiso, seguirá creciendo.