En los últimos años, los incendios forestales se han convertido en una de las amenazas más complejas para los ecosistemas y las comunidades, como es el caso de San Matías. La magnitud de los eventos registrados en diferentes regiones del país ha puesto en evidencia que el fuego no reconoce límites administrativos ni jurisdiccionales. Cuando ocurre, atraviesa municipios, áreas protegidas, propiedades privadas y territorios comunitarios. Por eso, enfrentar esta problemática requiere mirar el territorio con una perspectiva más amplia: una visión de paisaje, donde distintos actores comparten responsabilidades y construyen respuestas conjuntas.
En el municipio de San Matías, dentro del Área Natural de Manejo Integrado (ANMI), este desafío ha impulsado la implementación de una Estrategia Integral como repuesta a lo sucedido en 2024; para ello se trabaja en un proceso de articulación entre comunidades, autoridades locales, instituciones públicas y organizaciones que trabajan en la gestión ambiental. A partir de este esfuerzo colectivo, se han ido generando condiciones concretas para mejorar la prevención y la respuesta frente a los incendios forestales.
Uno de los avances más visibles ha sido la consolidación de Centros Estratégicos de Auxilio (CEA) en puntos clave del territorio. Estos espacios comunitarios cuentan con equipamiento básico para la atención inicial de incendios, incluyendo herramientas, equipos de protección personal y almacenamiento de combustible. Su presencia permite que las comunidades puedan reaccionar con mayor rapidez cuando se detectan focos de calor o incendios cercanos, algo fundamental en territorios donde las distancias son largas y el acceso a apoyo externo puede tomar varias horas.
Pero más allá de la infraestructura, el proceso ha puesto especial énfasis en el fortalecimiento de las capacidades locales. Actualmente se cuenta con más de cincuenta comunarios y comunarias que han sido capacitados/as en temas como la identificación de zonas de riesgo, protocolos de atención de emergencias, el Sistema de Comando de Incidentes y las técnicas básicas para el combate seguro del fuego; estas brigadas comunitarias representan mucho más que un grupo de personas capacitadas: son parte de una red local que permite actuar de manera organizada cuando el territorio enfrenta situaciones de riesgo.
Al mismo tiempo, se ha promovido una mayor articulación institucional para la gestión del fuego, involucrando a actores como el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP), el Gobierno Autónomo Departamental de Santa Cruz, el Gobierno Municipal de San Matías, organizaciones de la sociedad civil y representantes del sector productivo local. Este espacio de coordinación ha permitido avanzar hacia una comprensión compartida de la problemática y hacia mecanismos más claros de colaboración.
Uno de los resultados más importantes de este trabajo ha sido la construcción participativa del Plan de Contingencia contra Incendios Forestales para el ANMI San Matías, un instrumento que busca ordenar la respuesta ante emergencias y clarificar los roles de las distintas instituciones y actores del territorio. En su elaboración han participado comunidades, ganaderos, autoridades municipales, instituciones ambientales, fuerzas del orden y otros actores locales.
Otro aspecto relevante ha sido la coordinación con el cuerpo de protección del ANMI San Matías, fortaleciendo acciones conjuntas de monitoreo, identificación de amenazas y prevención en comunidades y estancias productivas. Este tipo de trabajo articulado resulta fundamental para mejorar la detección temprana y reducir los riesgos de incendios de gran magnitud.
Asimismo, se ha avanzado en la identificación y organización de los actores clave vinculados a la gestión de incendios en el territorio, generando un directorio de contactos que facilita la comunicación y la coordinación durante emergencias. Cuando se trata de incendios forestales, contar con canales claros de comunicación puede marcar la diferencia en los tiempos de respuesta.
Más allá de los equipos o los planes, lo más valioso de este proceso ha sido fortalecer una red territorial de colaboración entre comunidades, instituciones y actores locales que comparten la responsabilidad de proteger este paisaje.
Sin embargo, los incendios forestales seguirán siendo un desafío creciente. En ese contexto, sostener y ampliar estos esfuerzos resulta fundamental. Fortalecer las capacidades locales, consolidar la coordinación entre actores y mantener una mirada de paisaje será clave para construir territorios más resilientes frente al fuego.