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EL GRAN ESCONDITE BUSCA BORRAR SUS CICATRICES MEDIANTE LA RESTAURACIÓN ECOLÓGICA

El área de conservación e importancia ecológica Ñembi Guasu, fue la primera área en Bolivia creada bajo una autonomía indígena en el año 2019, con una superficie total de 1.207.850,2 hectáreas. Esto fue un gran hito en la historia de la conservación en nuestro país; lamentablemente en el mismo año, más de 400 mil hectáreas de su cobertura vegetal fueron afectadas por los masivos incendios que asolaron importantes ecosistemas de nuestro país, dañando en gran medida estos importantes bosques. Según Catari[1], el ecosistema abayoy (característico del Ñembi Guasu) fue el más afectado, seguido del chaqueño, el chiquitano y la transición de los mismos.

El Ñembi Guasu es una región vulnerable a los incendios por distintos factores: es una región de ecosistemas complejos donde existe abundantes concentraciones de materia orgánica que no llega a descomponerse debido a las fuertes temperaturas; es propenso a la sequía, predominantemente en épocas otoñales; presenta fuertes vientos y, sobre todo, es amenazado por el fuego gracias al inconsciente accionar del hombre, que año tras año origina incendios forestales, los cuales azotan a todo el oriente boliviano. Si bien existen normativas vigentes de prohibición de quemas en todo el territorio nacional y en específico en la Chiquitanía, de la cual forma parte también el Ñembi Guasu, difícilmente las personas las cumplen a cabalidad, tal vez por la falta de socialización, la inconsciencia y las débiles sanciones que se aplica a los infractores.  Ante estas eventualidades se viene llevando a cabo el monitoreo constante mediante imágenes satelitales y patrullajes de control directo, con el fin de conservar y preservar los ecosistemas del ACIE Ñembi Guasu, logrando que en el año 2020 y parte del 2021 se controle y elimine la gran mayoría de los fuegos registrados.

VIVEROS PARA REGENERAR NUESTROS BOSQUES

El 99 % de los incendios forestales en la Chiquitanía y el 100 % en el ACIE Ñembi Guasu son provocados por el hombre; ante estos antecedentes y sabiendo que los incendios forestales son recurrentes en la Chiquitanía, en el municipio de Roboré se encamina la rehabilitación del vivero forestal, gracias a su estratégica ubicación y su capacidad de producción de 200.000 plantines año, lo cual lo convierte en un importante lugar para la producción de especies nativas, para así ayudar en la regeneración asistida del ACIE Ñembi Guasu y las áreas colindantes afectadas por los incendios, brindando plantines de especies endémicas del área para no perder el genotipo y ayudar con la recuperación de los ecosistemas perdidos manteniendo su compleja formación vegetal.

Establecer un vivero forestal de especies nativas es una acción necesaria para el proceso de restauración asistida en las zonas afectadas por los incendios entre 2019 y 2020 en el ACIE Ñembi Guasu, y para apoyar a la recuperación del bosque, evitar la erosión de los suelos e infiltración rápida del recurso hídrico generando beneficios a los ecosistemas (Chaco, Cerrado y Pantanal).

¿QUÉ ZONAS SE BUSCAN REFORESTAR?

Con el establecimiento del vivero, se pretende reforestar las áreas claves determinadas bajo el criterio de refugios biológicos para flora y fauna, haciendo recorridos y estableciendo los lugares que frecuentan los animales. La reforestación se realiza, por lo general, en sitios que tengan acceso a agua y que hayan perdido parte o la totalidad de su cobertura vegetal para así restaurar esas importantes áreas para la biodiversidad. Otros lugares para restaurar son las áreas boscosas que perdieron su diversidad vegetal o que tengan un bajo porcentaje de regeneración natural, para así ayudar a recuperas estos ecosistemas, los cuales son valiosos por sus especies nativas y para la contribución el equilibrio ecológico.

CARACTERÍSTICAS DEL ÁREA A INTERVENIR

El área afectada en el Ñembi Guasu corresponde casi íntegramente al ecosistema denominado Abayoy, ya que es la única área protegida que alberga extensiones significativas para la conservación de este ecosistema particularmente frágil y valioso en términos de diversidad biológica y que, al menos en la zona central, fue afectada por el fuego por primera vez en al menos 50 años, según los habitantes del lugar. El Abayoy es el tipo de vegetación de mayor extensión en el Ñembi Guasu (44 %), seguida de los Bosques Chiquitanos de transición al Chaco (40 %) y el Bosque Subhúmedo Semideciduo Chiquitano (8%). Este sistema ecológico se denomina Abayoy por la presencia de una verbenácea llamada así por los habitantes locales, y constituye un mosaico de bosques y matorrales secos bajos y muy densos (lo llaman también el bosque impenetrable) que se intercalan con herbazales altos sobre suelos pobres y bien drenados, principalmente arenales y afloramientos de grava, de topografía ligeramente ondulada ubicado en la región de la divisoria de aguas de las cuencas del Amazonas y del La Plata.

La restauración ecológica a través de los viveros y el seguimiento constante a la regeneración, permitirá el restablecimiento de las cicatrices en el Ñembi Guasu, que ahora se encuentra en proceso de recuperación.

A finales del 2020 en algunos sitios de la inmensa cicatriz que dejaron los incendios del 2019 aun la regeneración no ocurre, es por ello que el propósito del vivero es que sea funcional y de esa manera producir plantines de especies nativas y de buena calidad para devolverle las virtudes y cualidades al Ñembi Guasu y zonas que se encuentren en la Chiquitanía y que hayan sido dañadas por estos eventos. La producción de plantines nos permitirá la restauración ecológica asistida y el objetivo principal consistirá en devolverle al espacio dañado sus valores ecológicos, además de su funcionalidad a nivel socioeconómico.

[1] J. C. & H. A. Drawert. 2020. Apreciación Preliminar: IMPACTOS DE LOS INCENDIOS EN EL NEMBI GUASU. NATIVA (Naturaleza, Tierra y Vida). Tarija, Bolivia.

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