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SEGURIDAD HÍDRICA Y ALIMENTARIA EN LAS COMUNIDADES DEL CHACO

El déficit hídrico que existe en el territorio chaqueño, es una situación que pone en alto riesgo la seguridad alimentaria y ahonda en las desigualdades sociales entre los productores en general. Asimismo, el cambio climático profundiza los riesgos para el sistema de producción en general y, ante ese escenario, nuestra intervención institucional se orienta a facilitar el acceso al agua de vertientes, pozos y otras fuentes para riego tecnificado con enfoque de seguridad alimentaria, recuperando prácticas ancestrales de producción adaptadas a los nuevos escenarios y riesgos naturales que afectan a familias indígenas y campesinas del área de acción de los proyectos de NATIVA y Ayuda en Acción.

Por otro lado, durante los años 2020 – 2021, la pandemia por el COVID-19, generó en forma paulatina una crisis sanitaria, alimentaria y económica en las familias, que tiende a agravarse a pesar de las medidas impuestas por las instituciones del Estado, con el fin de contener las olas de contagio y el intento por volver a la normalidad.

Durante este tiempo, NATIVA en asociación con la Fundación Ayuda en Acción, dieron un impulso a iniciativas y esfuerzos de las organizaciones locales, lo que permitió que 145 familias de las comunidades de Puesto García, en el municipio de Villa Montes y San Francisco del Inti en el municipio de Yacuiba, puedan mejorar su acceso a los alimentos básicos y agua para consumo y riego.

En estas comunidades, hemos impulsado distintas actividades dentro de una estrategia de acceso seguro al agua y seguridad alimentaria, mediante la instalación de 650 metros lineales de la red de conducción de agua para consumo humano y riego y, en forma familiar y comunal, se construyeron 2 sistemas de riego a goteo, implementados en parcelas productivas de 5.000 m2, además de apoyo con insumos agrícolas y asistencia técnica durante toda una campaña de siembra y cosecha. Estos dos sistemas de riego a goteo están conectados a dos pozos profundos que fueron construidos, pero no concluidos, en anteriores gestiones por los Gobiernos Municipales y el Gobierno Regional. Habilitar y poner en funcionamiento estos pozos, que hasta ese momento se encontraban sin uso en estas comunidades, permitió que 75 familias después de años de escasez, vuelvan a tener agua segura para consumo en sus casas y puedan producir en sus parcelas alimentos para su seguridad alimentaria en tiempos de pandemia.

Actualmente estas familias no solo disponen de agua para preparar sus alimentos, sino que demuestran más higiene y han reactivado la producción de hortalizas y granos en sus huertas y parcelas. El proyecto, además, les ha ayudado con semillas, mecanización de sus tierras, herramientas, insumos y asistencia técnica, con capacitación en una relación estrecha de coordinación con los gobiernos municipales y las organizaciones comunitarias afines.

A este conjunto de acciones, acompañan otras, como son el desarrollo de capacidades individuales y organizacionales, mediante talleres de capacitación y espacios de intercambio de experiencias y conocimientos; todo esto dentro de un enfoque holístico e integral de desarrollo a escala humana, que busca la sostenibilidad de las acciones.

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