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EL TRISTE RÉCORD DEL ÑEMBI GUASU

El Área de Conservación e Importancia Ecológica Ñembi Guasu, tiene una superficie total de 1.207.850,2 hectáreas, creada con la ley autonómica Nº 033/2019 del Gobierno Autónomo Indígena Guaraní de Charagua (Provincia Cordillera, Departamento de Santa Cruz, Bolivia); está ubicada cerca de la frontera con Paraguay y Brasil y es parte del territorio ancestral (Territorio Comunitario de Origen) del Pueblo Guaraní, así como de algunos grupos del Pueblo Ayoreo en Aislamiento Voluntario. El ACIE Ñembi Guasu, representa un alto valor ecológico y, sin duda, su creación fue el hecho de conservación más importante en Bolivia ocurrido en las últimas 2 décadas; forma parte de la cuenca alta del rio Paraguay además de su proximidad con la cuenca amazónica. Es considerada una zona de transición entre el Gran Chaco Sudamericano, El Bosque Seco Chiquitano, el Pantanal y el Cerrado Brasileño.

Cuando se logró la consolidación de esta gran área de conservación a través de una ley de la Autonomía Indígena, la noticia causó gran impacto tanto a nivel nacional como internacional, no sólo porque era la primera vez que una autonomía indígena hacía uso de sus facultades para poner bajo protección directa su territorio, sino porque la creación de esta área posibilita la conexión de un corredor entre 2 Áreas Protegidas Nacionales de Bolivia: el Parque Nacional y Área de Manejo Integrado Kaa Iya del Gran Chaco y el Parque Nacional y Área de Manejo Integrado Otuquis, que protege El Pantanal boliviano; y no solo eso, también establece la conexión directa con El Parque Nacional Defensores del Chaco, que es parte de la Reserva de la Biosfera del Gran Chaco en el Paraguay; configurando de esta manera el Gran Paisaje de Conservación Binacional Chaco – Pantanal.

El ACIE Ñembi Guasu es la pieza clave para completar el gran paisaje de conservación de transición entre estas ecorregiones; coadyuvando, de esta manera, con una gestión más eficiente del mismo y logrando que las áreas protegidas constituyan un factor de mayor resiliencia climática, en la alta cuenca del río Paraguay.

Sin embargo, el mismo año que se creó esta primera área de conservación indígena de Bolivia, fue también un año trágico para Bolivia y para el Ñembi Guasu en particular; apenas creada, esta área protegida tuvo un impresionante bautizo de fuego, lo que se evidenció en terreno durante los días del incendio (agosto de 2019) y se corroboró con estudios realizados posteriormente por distintas instituciones. Fueron hasta 90.000 hectáreas las que fueron afectadas por el fuego en un solo día exclusivamente en el Ñembi Guasu, dejando una cicatriz que atraviesa el corazón del área y nos muestra cómo el fuego pasó por ahí hasta el lado paraguayo; y cientos de miles de hectáreas quemadas en el mismo periodo en todo el Gran paisaje de conservación. Sin duda, costará encontrar semejantes números en cualquiera de los incendios ocurridos en otras partes del mundo de los que se tiene registro.

Creemos, sin duda, que este tipo de catástrofes ambientales se pueden evitar, si es que se trabaja de manera coordinada entre todas las instituciones, públicas y privadas, y en coordinación con las autoridades originario campesinas para lograr que se tome conciencia sobre el gran daño que nos estamos haciendo con cada incendio ocurrido en nuestro país.

Tanto para la conservación como para la prevención de estas catástrofes ambientales, es de vital importancia poder planificar nuestras acciones a una escala de paisaje, entendiendo la dinámica de los procesos naturales más allá de los limites de una sola unidad de conservación o área protegida.  El Gran Paisaje de Conservación Chaco-Pantanal, con una interrelación directa con la Chiquitanía, nos permite tener una mirada integral, pues concentra las áreas protegidas más extensas y mejor conservadas de la ecorregión del Gran Chaco Americano, del Gran Pantanal y del Bosque seco Chiquitano, que son el hábitat de una gran diversidad biológica, con numerosas especies de importancia para la conservación, debido a su estado de amenaza o de endemismo, además de que estos ecosistemas boscosos, pastizales y humedales, son un gran sumidero de Dióxido de Carbono y constituyen un potencial para la adaptación y resiliencia climática de las poblaciones de toda la región. Todos estos valores ambientales y culturales están siendo destruidos por los mega incendios, producto del modelo económico productivo actual, lo cual, además, conlleva riesgos para la especie humana a diferentes escalas, un ejemplo de ello es la situación sanitaria actual ya que, actualmente, se considera que la destrucción de bosques tiene una relación directa también con el riesgo de pandemias de origen zoonótico.

Por todo esto, nuestra esperanza, y por lo cual trabajamos, es poder volver a posicionar al Ñembi Guasu, junto a todas las áreas protegidas que conforman el Gran Paisaje de Conservación Chaco-Pantanal, en el ojo público nuevamente por los grandes valores de conservación que tienen y los récords en biodiversidad y ecosistemas que las componen, y no por la cantidad de hectáreas quemadas que se deben lamentar cada año.

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