Cuando las mujeres cuidan su territorio y protegen su medio ambiente, el bosque florece. En el Gran Paisaje Chaco-Pantanal, la resistencia frente a las presiones extractivistas y los incendios forestales tiene rostro de mujer.
En la «Perla del Oriente boliviano”, emerge un actor fundamental para la conservación: un colectivo de mujeres defensoras ambientales que han decidido agruparse, formarse y alzar la voz en defensa de su territorio. Ellas son profesionales, monitoras ambientales, bomberas forestales voluntarias, lideresas y caciques locales. Motivadas por una profunda preocupación ante la contaminación y las afectaciones en su entorno, su labor supera la gestión técnica; se arraiga en una filosofía de vida plasmada en su lema: «Mi cuerpo, mi territorio».
Para este grupo, cuidar la tierra equivale a sanar el propio cuerpo. Entienden con total claridad que, sin un entorno sano con el cual convivir día a día en sus comunidades, la continuidad de la vida es simplemente imposible.
Resiliencia frente al fuego y saberes ancestrales
El rol de las mujeres chiquitanas en la gestión de los recursos naturales es crucial. No solo resguardan saberes ancestrales sobre medicina tradicional y prácticas productivas sostenibles, sino que sostienen el tejido comunitario en los momentos más críticos.
Durante la temporada de incendios forestales en la región, la dinámica familiar y territorial se transforma de forma extrema: mientras los hombres salen a la primera línea de combate en el monte, ellas asumen la primera línea en la comunidad, sosteniendo el hogar, liderando la organización local y racionando estratégicamente el agua y los alimentos indispensables para la subsistencia familiar.
A pesar de este protagonismo vital, estas defensoras continúan enfrentando desafíos estructurales únicos, como la exclusión histórica en espacios de toma de decisiones, brechas en el acceso a la información y una altísima vulnerabilidad ante los impactos directos del cambio climático.
Tres generaciones, una misma convicción
Este colectivo en Roboré se teje de forma diversa e intergeneracional, uniendo a más de 20 mujeres que defienden activamente los ríos y los medios de vida del bosque seco Chiquitano. Entre estos liderazgos destacan historias que inspiran:
Sra. Nardy: Como presidenta de la Central Indígena de Comunidades Amanecer de Roboré (CICHAR) —organización que aglutina a más de 16 comunidades indígenas del municipio—, lidera y gestiona proyectos con organizaciones no gubernamentales para impulsar actividades productivas sustentables y procesos de formación ambiental dirigidos a jóvenes.
Sra. Marina: A sus más de 60 años, es bombera forestal voluntaria de la comunidad indígena Los Sotos. Su perseverancia demuestra que la edad no es una barrera para seguir capacitándose en el uso de herramientas técnicas, conceptualización y normativas ambientales, con el único objetivo de defender el bosque chiquitano, su hogar y su medio de vida.
Edileine: Ingeniera forestal chiquitana de la comunidad San Lorenzo Nuevo. Desde su mirada profesional y comunitaria, promueve activamente el enfoque de género y la filosofía del cuidado territorial: «Cuidamos nuestro territorio, así como cuidamos nuestro cuerpo; si nosotras nos enfermamos, nos curamos. Lo mismo pasa con el territorio con el que convivimos día a día», comenta Edileine, recordando que el bosque es el espacio vital con el que se convive cotidianamente.
Fortalecimiento local para el futuro del bosque
La labor de estas defensoras es sumamente activa. A través de la participación en ferias productivas, talleres y movilizaciones locales, visibilizan las problemáticas de la región y aseguran el relevo generacional al motivar e involucrar a la juventud en la protección de sus ecosistemas.
Con el firme propósito de poner en valor el rol fundamental de las mujeres en la gestión ambiental y la defensa de su entorno, el proyecto TEKOVE trabaja en el fortalecimiento de sus habilidades técnicas y de liderazgo. Impulsar su participación en cargos directivos y decisorios busca consolidar referentes femeninos a nivel local y regional, empoderándolas como actrices clave para gestionar, ejecutar y promover acciones sostenibles que garanticen la conservación del bosque seco Chiquitano perteneciente al Gran paisaje Chaco Pantanal.
Escrito por: Lucerito Vallejos -Agrónomos y Veterinarios sin Fronteras (AVSF)
Fotografías: Lucerito Vallejos -Agrónomos y Veterinarios sin Fronteras (AVSF)