Lo que José Félix Gutiérrez presentó la noche del 29 de julio fue una forma de devolverle a Tarija una parte de lo vivido, pensado y aprendido a lo largo de 81 años. En el Auditorio de la Casa de la Cultura, el Movimiento Tarija Dialoga, realizó la presentación oficial de “Vivir la vida en Positivo”, una obra que, en un inicio, no pensaba ser publicada por su autor, pero finalmente fue impulsada por el afecto de su familia y el compromiso de quienes creen todavía en el valor de la palabra escrita.
Gutiérrez, vinculado durante años a procesos de la Cooperación Española y miembro de la junta directiva de NATIVA, abrió la presentación con una pregunta honesta: ¿cómo se atreve uno a escribir si no se considera escritor? La respuesta apareció en su propia trayectoria. “He vivido mucha vida”, expresó, al recordar que su historia personal atraviesa circunstancias muy diversas, cambios sociales profundos y el paso de un mundo mayoritariamente rural a uno cada vez más urbano.
El libro reúne 31 temas sobre la vida del ser humano, organizados en cinco grandes escenarios: las situaciones de la vida cotidiana, las necesidades humanas, el bienestar, el entorno que nos rodea y las perspectivas hacia el futuro. Más que una autobiografía cerrada, la obra propone una reflexión sobre cómo vivir con mayor conciencia, cómo llegar a la vejez con paz y tranquilidad, y cómo articular pasado, presente y futuro.
Durante la presentación, se destacó que “Vivir la vida en Positivo” también es una invitación a recuperar el hábito de leer y escribir en tiempos dominados por la inmediatez digital. Frente a un mundo donde muchas palabras se pierden en la velocidad de las redes, el libro plantea la importancia de detenerse, mirar a los ojos y dejar testimonio.
Sergio Lea Plaza, miembro del movimiento Tarija Dialoga, resaltó el compromiso de Gutiérrez con la construcción de una sociedad más inclusiva, especialmente cercana a los sectores populares. Desde otra mirada, Miguel Castro, miembro de Fundación Avina, planteó que la obra interpela a quienes han acumulado experiencias, aprendizajes y caminos, pero pocas veces se animan a escribirlos.
Uno de los ejes más fuertes de la presentación fue el paradigma del cuidado: cuidarse a uno mismo, cuidar a los demás, cuidar al extraño y cuidar el medio ambiente. Desde esa perspectiva, vivir bien no se reduce al bienestar individual, sino a la capacidad de reconocer al otro, potenciar relaciones, compartir un mismo entorno y construir puentes entre personas diversas.
El autor también dejó planteado un desafío cultural para Tarija: animarse a recopilar, investigar y leer lo producido en los últimos años para comprender cómo esas escrituras influyen en la identidad y la cultura local. En una sociedad marcada por la diversidad de raíces, generaciones y formas de vida, la pregunta por la identidad no se responde levantando muros, sino creando puentes entre lo lejano y lo distinto.
Al cierre, quedó claro que “Vivir la vida en Positivo” es una devolución. Una obra nacida desde la familia, acompañada por amigos y proyectada hacia el futuro. Un libro que invita a mirar la vida con integridad, a ser coherentes entre lo que se dice y lo que se practica, y a recordar que todavía es posible construir espacios públicos y digitales donde jóvenes y adultos puedan reconocerse.