Arte nativo, un buen café y los sabores del bosque chaqueño se encuentran en el nuevo espacio en Villa Montes desde el 23 de abril.
El pasado 23 de abril, se abrieron las puertas de un nuevo espacio de Alma de Monte en Villa Montes, una propuesta que reúne bajo un mismo techo una tienda de arte nativo, un restaurante y un centro de fraccionamiento de miel. La ubicación no es casual: a pocos pasos de la ruta (a 700 metros de la rotonda de San Antonio Ruta 9 a yacuiba), el lugar está pensado para que quien pasa por la ruta encuentre un motivo para detenerse. No por nada, el letrero que recibe a los viajeros lo resume en una frase: “Alma de Monte, una pausa en tu camino.”
Y esa pausa es, justamente, el corazón de la idea. Quien entra a tomarse un café o a sentarse a la mesa termina descubriendo mucho más que un buen plato: las piezas de las artesanas, los productos de la biodiversidad chaqueña y la historia que cada uno guarda. El restaurante se convierte así en una puerta de entrada al arte nativo y a los frutos del bosque, una invitación a conocer sin que nadie se lo proponga.
En el espacio anexo funciona además un centro de fraccionamiento de miel, donde la visita se vuelve también aprendizaje. Allí, la miel deja de ser solo un producto en el estante para contar una historia más grande: la de los apicultores del Chaco y la del bosque que hace posible cada cosecha. Porque detrás de cada frasco de miel y de cada pieza artesanal hay un monte en pie y conservarlo es lo que permite que estos productos sigan existiendo. Esa es la esencia del modelo de conservación productiva que NATIVA impulsa: un bosque que vale más vivo, sostenido por las manos y el trabajo de las comunidades que lo habitan.
La inauguración tuvo a sus verdaderos protagonistas presentes. Artesanas y productores de miel acompañaron la apertura, dando rostro y voz a quienes están detrás de cada producto. Su presencia recordó que Alma de Monte no es solo una tienda: es el reflejo del esfuerzo de las comunidades del Chaco y de su manera de cuidar el territorio mientras viven de él.
Con este nuevo espacio en Villa Montes, Alma de Monte suma un punto de encuentro entre quienes viajan por la región y la riqueza natural y cultural del Gran Chaco. Un lugar para descansar, comer rico, llevarse un pedacito del monte y, de paso, comprender por qué vale la pena protegerlo el Chaco.
La próxima vez que la ruta lo lleve por Villa Montes, haga esa pausa en Alma de Monte. Un café, una buena conversación y el bosque chaqueño lo están esperando.