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Las mujeres en la región del Chaco americano y su relación con los recursos naturales

Liliana Kremer
Fundación Plurales (Argentina)

En la región del Chaco Americano (Argentina-Bolivia-Paraguay), distintas organizaciones de mujeres abordan problemáticas desde una perspectiva de género: afrontan conflictos y amenazas, promueven acciones de denuncia, protesta, vigilancia y control, sin embargo, estamos tratando de avanzar en propuestas hasta ahora poco coordinadas a nivel regional y de escaso poder de incidencia.

Las desigualdades en el usufructo de los recursos naturales, así como en las cargas por los daños ambientales, se conoce como “injusticia ambiental”. La concentración de los recursos ambientales bajo el poderío del poder económico, traslada muchas veces los daños ambientales del desarrollo hacia las poblaciones de baja renta, marginales y/o vulnerables, siendo los principales afectados los barrios pobres, espacios rurales y grupos tradicionalmente discriminados como indígenas y migrantes.

Los recursos naturales no solo tienen un valor biológico sino político, económico y cultural. A través del trabajo, las sociedades se apropian de la naturaleza transformando sus recursos. Sin embargo, la relación sociedad-recursos naturales, está marcada por modos de dominio del medio ambiente en cuyo diseño y toma de decisiones las mujeres quedan excluidas. Es un modelo que supone la explotación patriarcal de la naturaleza, donde se desconoce el aporte de las mujeres a la supervivencia, la conservación y el desarrollo. Fuertes barreras vinculadas a la condición socioeconómica y por eso, al desigual acceso a los recursos vitales como el agua o la tierra, someten a la mujer a jornadas más largas de trabajo combinando tareas domésticas y reproductivas como cocinar, cuidar a los hijos, limpiar, buscar agua, combustible, a lo que se suman actividades productivas para su sustento. Estas y otras como el bajo acceso a la educación y servicios de salud, altas tasas de mortalidad, bajos ingresos, y una fuerte discriminación por sexo constituyen las dificultades a las que deben enfrentarse las mujeres campesinas, indígenas y urbanas del Chaco Argentino.

Ya que las relaciones de poder se expresan en la toma de decisiones y en las formas de participación, acceso y control, para aspirar una sustentabilidad socio-económica y ambiental real, las mujeres deben ser co-autoras y actoras de los planes de desarrollo e impulsoras de otros modelos de relación con el medio ambiente.

Aproximarnos a la situación de las mujeres campesinas-indígenas de la región chaqueña en relación al derecho y control de la tierra, así como de los recursos naturales implica un acercamiento a la problemática de cómo se ejerce el derecho de acceso a la propiedad de la tierra por parte de ellas. Ello implica considerar cómo las mujeres enfrentan el predominio de la masculinización de esa propiedad, lo que ha sido identificado como una de las causas centrales de la desigualdad social entre hombres y mujeres. Se suma que el acceso a la tierra genera protección material (frente a casos de separaciones, viudez, divorcios), condiciones de vida más autónomas, incremento de capacidades, voz propia y oportunidades para un aporte reconocido en el ámbito familiar, comunitario y de la sociedad en su conjunto.

La tierra es un derecho irrenunciable porque es a) fuente de ingresos, alimentos y bienestar; b) subsistencia en el medio rural, bien decisivo para el desarrollo e inclusión; c) poder: la tenencia de tierra impacta en la condición social, económica y política, dado que favorece el acceso a créditos, a organizaciones rurales, incrementa el poder de negociación dentro y fuera de la casa y las posibilidades de participación en la toma de decisión comunitaria; d) en muchas culturas es un valor simbólico asociado a la vida, la identidad y la herencia cultural; e) autonomía. El acceso a la tierra para las poblaciones indígenas es un factor social, cultural y económico importante que permite comprender su condición de empobrecimiento: “la tierra no solo constituye un activo fundamental para la producción de alimentos y la seguridad alimentaria, sino que representa la seguridad de un lugar de residencia, de pertenencia e identidad social y cultural” (FAO, 2007).

Otro de los problemas identificados por eso es la escasez de agua para consumo y producción. El modo en que las mujeres y las niñas tienen acceso al agua es parte de un problema más amplio que es la relación entre el agua y la soberanía alimentaria. Ellas están mucho más directamente afectadas por la falta de acceso al agua dado que son las que se hacen cargo de la mayoría de las tareas relacionadas con el agua tales como la producción de alimentos, la agricultura familiar, chacras y huertas, así como muchas de las tareas de cuidado en el seno de las unidades domésticas. Sin embargo, su participación en los procesos de toma de decisiones sigue siendo considerablemente bajo.

Las mujeres “defensoras ambientales” que se conocen en la región, son por lo general campesinas, indígenas y/o mujeres de grupos marginales urbanos. Ellas luchan por el acceso al agua y a la tenencia de la tierra de sus comunidades, o en contra de la contaminación y deforestación. Reivindican la preservación de los recursos naturales, y la soberanía alimentaria, como base para desplegar las estrategias de supervivencia de sus comunidades. En este contexto se inscribe el proyecto “Fortaleciendo a las Defensora de Derechos Ambientales en el Chaco Americano” coordinado por Plurales, el Fondo de Mujeres del Sur (FMS) y el Centro de Capacitación e Investigación de la mujer Campesina de Tarija (CCIMCAT). En ese marco, la estrategia central de este problema busca equilibrar la posición de desventaja y disminuir la vulnerabilidad organizacional en la que se encuentran las mujeres chaqueñas, aumentando su visibilidad y capacidad de incidencia en las políticas públicas socio-ambientales de la región. Ello se conseguirá mediante el fortalecimiento de sus organizaciones y la promoción de sus vínculos internos y externos.

Estos resultados serán posibles mediante las siguientes acciones: (1) Brindar apoyo a grupos de mujeres de base que defienden y promueven sus derechos ambientales y los de sus comunidades; (2) Brindar acompañamiento y apoyo técnico político para fortalecer las capacidades organizativas y de incidencia política de los grupos de defensoras ambientales; (3) Promover redes y alianzas entre los grupos de defensoras ambientales; (4) Generar información sobre la situación de vulneración de los derechos humanos desde la perspectiva del desarrollo sustentable y de género en le Ecorregión del Gran Chaco Americano.

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