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GRAN PAISAJE DE CONSERVACIÓN BINACIONAL CHACO PANTANAL

Una estrategia de conservación y sostenibilidad ambiental

 

El propósito de la creación y gestión del Gran Paisaje de Conservación Chaco – Pantanal es coadyuvar a la conservación y a la sostenibilidad a largo plazo de 20 millones de hectáreas, a través de un plan de apoyo continuo e incremental que una a los paisajes humanos, biológicos y de conservación para fortalecer la arquitectura natural de este ecosistema.

Este proyecto se llevará a cabo en base a 2 estrategias: a) Áreas núcleo y apoyo a la conservación de los grandes parques insertos en el Paisaje Binacional y b) Grandes corredores de Paisaje.

El Gran paisaje y la estrategia de gestión de la multibiota, conectando territorios de esperanza

   

NATIVA ha avanzado en el concepto de una gestión multibiota, conocida como «Territorios de Esperanza». Se trata de territorios compartidos por diferentes países, donde además confluyen distintas ecorregiones, lo que añade un mayor grado de complejidad a su gestión, ya que es un escenario multitemporal. Las iniciativas con un alcance transfronterizo se ocupan constantemente de diferentes territorialidades, temporalidades y escenarios de multisectorialidad donde las dimensiones nacionales e internacionales también pueden entenderse como oportunidades, no sólo para crecer y trascender la realidad, sino también para fortalecer la capacidad de influir en ella; convirtiéndose en escenarios de un alto nivel de complejidad ecológica y social.

La propuesta del Gran Paisaje de Conservación Kaa – Iya – Defensores del Chaco, se enmarca dentro del concepto de gestión de la multibiota, dado que estamos hablando también de diferentes ecorregiones que son interdependientes, como el Pantanal, la Chiquitania y el Cerrado que, en esta Ecorregión, confluyen con el Gran Chaco.

La región biogeográfica del Gran Chaco se extiende en Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay (Olson et al., 2001). Dos de las mayores áreas ecológicas del Gran Chaco, delimitadas principalmente por el régimen de precipitación (TNC, 2005) y aspectos geomorfológicos (Ramos & Ghiglione, 2008; lriondo, 2010) son el Chaco Húmedo y el Chaco Seco. Las áreas más naturales y menos intervenidas se encuentran en el norte de Paraguay y el sureste de Bolivia. En esta zona, como pocas en el mundo, se evidencia una oportunidad para conservar el Chaco Seco y sus conexiones con el Bosque Chiquitano, el Cerrado y el Pantanal.

La biodiversidad en el Chaco está muy amenazada, (Nori et al., 2016) y se han propuesto diferentes escenarios (Periago et al., 2015; Semper et al., 2018) llamando la atención sobre los efectos de la fragmentación.  Si bien aún existen grandes extensiones de bosques intactos en el Chaco; en la Argentina esta fragmentación está afectando a los grandes carnívoros como los jaguares (Quiroga et al, 2014). Esta situación de fragmentación y efecto sobre la biodiversidad está ocurriendo también en Paraguay y, en menor medida, aunque con un incremento constante, en Bolivia.

En la Actualización de Evaluación Ecorregional del Gran Chaco Americano (NATIVA, 2019), se han identificado áreas importantes que no cuentan con ningún nivel de protección y todavía hay muchas acciones pendientes para que su conservación sea efectiva.

Más de 1O millones de hectáreas del Gran Chaco siguen siendo salvajes y remotas, tanto en Bolivia como en Paraguay, aunque los desafíos y amenazas están siendo más evidentes actualmente y en los años venideros. Las áreas protegidas son elementos importantes, así como la herramienta más exitosa para promover la conservación de la naturaleza; sin embargo, a los sistemas de áreas protegidas tanto en Bolivia como en Paraguay, aun les falta ser más efectivos. Las áreas protegidas deben fortalecerse mediante una visión común. El SERNAP boliviano y el MADES paraguayo necesitan apoyo para avanzar en la conservación y manejo efectivo de las áreas protegidas e insertarlas en los planes de desarrollo nacionales y regionales; la visión binacional para el paisaje propuesto, ha sido respaldada por ambas autoridades nacionales.

Desde la sociedad civil, el proceso está siendo liderado por NATIVA en Bolivia y Guyra Paraguay en Paraguay, ambos trabajando Juntos y alentados inicialmente por el marco del programa PACHA.

Paisaje de conservación

El proyecto propuesto se refiere a una acción estratégica que propone la consolidación de un Gran Paisaje de Conservación Binacional entre Bolivia y Paraguay, avanzando así en la consolidación de una de las áreas de conservación más grandes de Sudamérica y sobre un ecosistema tan importante y vulnerable como el Chaco.

Para esto es vital enlazar acciones de conservación concretas a distinta escala con áreas protegidas de orden Nacional como los Parques Nacionales San Matías, Kaa iya y Otuquis en Bolivia y Defensores del Chaco, Medanos del Chaco y Cabrera – Timane en Paraguay, además de otras áreas protegidas de categoría sub nacional, donde hay que destacar el Área de Conservación e Importancia Ecológica Ñembi Guasu, que además de su gran extensión y su ubicación estratégica que la convierte en bisagra entre las distintas áreas protegidas, es la primera unidad de conservación creada por una Autonomía Indígena en Bolivia; también podemos mencionar en esta categoría, Tucabaca y Guajukaka entre otras. Mediante esta acción se logrará conectar sitios claves, comunidades y su gente, proteger al único pueblo ayoreo en aislamiento voluntario que habita el Chaco, conectar la naturaleza y todo lo que hay en medio dando lugar a un paisaje único: El Gran Paisaje Binacional Chaco Pantanal.

Las áreas protegidas conservan la naturaleza a perpetuidad, como así también los servicios ecosistémicos que ofrecen a las poblaciones que se benefician de ellas. Al encontrarse en estas superficies que están ecológicamente desconectadas, estos servicios y productos se fragmentan, y la biodiversidad sufre un mayor riesgo de extinción.

La solución propuesta es un paisaje donde los objetivos principales son: conservar la naturaleza, conectar la biodiversidad y facilitar los medios de vida sostenibles para las personas, sus costumbres y tradiciones, dentro de una red que integre las áreas protegidas más grandes y mejor conservadas del Gran Chaco, fortaleciendo las áreas núcleo, unidas entre sí por corredores de conectividad biológica-cultural, consolidadas a partir de criterios y consensos locales, en un enfoque paisajístico de conservación; las opciones viables para mantener la conectividad se basan en el área protegida y en soluciones basadas en la naturaleza, la producción y el desarrollo sostenible favorables a la biodiversidad.

El enfoque de conservación a nivel paisaje, se refiere a un territorio geográficamente delimitado, conformado por propiedades públicas y/o privadas, que posee un patrimonio natural, valores culturales y paisajísticos asociados, de especial interés regional o nacional para su conservación, y que se gestiona a través de un acuerdo de adhesión voluntaria entre los miembros de la comunidad local para implementar una estrategia de conservación y desarrollo local sostenible.

La oportunidad de un Gran Paisaje de Conservación único en una eco-región vulnerable

En la parte norte del Gran Chaco, hay un vasto territorio con naturaleza y áreas protegidas en buen estado de conservación; un conjunto de unidades de conservación ubicadas entre Bolivia y Paraguay.

En Bolivia, los Parques Nacionales Kaa-lya, San Matías y Otuquis, junto a otras áreas protegidas de carácter subnacional e indígena, abarcan alrededor de 9,5 millones de hectáreas, que sumadas a los espacios transicionales y que conectan estas áreas -pero que no tienen ningún carácter de protección-, conforman un territorio de alrededor de 12 millones de hectáreas, mostrando claramente que Bolivia tiene la porción del Chaco mejor conservada.

En Paraguay, la Reserva de la Biosfera del Gran Chaco Paraguayo, que tiene como áreas centrales Defensores del Chaco, Teniente Enciso, Río Negro, Parques Nacionales Meda nos del Chaco, Reserva Natural Privada Campo Iris y las Reservas de Cerro Chovoreca y Cerro Cabrera Timané, más otras áreas de dominio público/privado, áreas de transición y amortiguamiento de la Reserva de la Biosfera, hacen un total de alrededor de 7 millones de hectáreas.

Este gran bloque de comunidades naturales del Chaco y zonas ecotonales con los Bosques Chiquitanos, el Cerrado y el Pantanal, dan forma a una selva de más de 19 millones de hectáreas en un sinfín de bosques, arbustos, sabanas y humedales. Más de 3.400 especies de plantas, 500 especies de aves, 1 50 mamíferos, 120 reptiles y 100 anfibios habitan este territorio y aún mantienen la biodiversidad funcional del Gran Chaco.

Además, la Reserva Nacional de San Matías (2.918.500 hectáreas) en Bolivia y el Parque Nacional Río Negro (123.789 ha), la Reserva Pantanal Paraguaya/Tres Estaciones Gigantes (16.400 ha) y Chovoreka en Paraguay, (100.953 ha) son áreas de conservación que añadirán 3, 16 millones de hectáreas al área del proyecto y proporcionarán una perspectiva ecotonal para unir el Chaco con el Pantanal, otra ecorregión ecológica e interdependiente.

Este panorama contribuye a la agenda del cambio climático, ya que las reservas de carbono están relativamente intactas. Evitar la deforestación y la degradación forestal del Chaco sería una contribución importante para enfrentar la crisis climática y, al mismo tiempo, las amenazas y vulnerabilidades de la ecorregión; en particular la capacidad de resiliencia de la población local, sus medios de vida y sus sistemas productivos constituyen un compromiso y una de las razones subyacentes para apoyar esta iniciativa.

Por otro lado, los incendios han estado afectando a esta ecorregión y a las zonas vecinas, siendo uno de los riesgos climáticos que deben anticiparse, gestionarse y mitigarse. Si bien algunas causas naturales los provocan, principalmente los incendios tienen origen antropogénico, por lo que las respuestas ante ellos deben ser transversales en términos de gestión y prevención, y los hábitats afectados deben ser restaurados.

NATIVA ha proporcionado un monitoreo binacional regular de fuegos, y esto, más el trabajo y coordinación con otras instituciones, permite comprender los incendios actuales y los focos de calor, pero también sirve como un sistema de alerta temprana en actual funcionamiento para el Gran Paisaje, que debe ser reforzado y protocolizado. Otra cuestión transversal está relacionada con las buenas prácticas de género e inclusión, que impregnarán las necesidades del proyecto como normas para garantizar la salud y la seguridad alimentaria de las comunidades, la prevención de la contaminación y otras mejores prácticas socio ecológicas derivadas de prácticas y salvaguardias internacionalmente aceptadas.

El objetivo del proyecto es conservar los valores naturales y culturales de la zona, incluyendo el carbono secuestrado. Los beneficios climáticos se logran previniendo la deforestación. Este proyecto tiene una estimación de 12.784 toneladas de reducción anual de emisiones.

Todo este trasfondo y enfoque en este paisaje nos da la base para pensar una oportunidad única para contribuir a la conservación y al uso sostenible de este territorio.

Bibliografía

Native. 2019. Update of the Evaluation of the Great American Chaco. Tarija, 36 pp

Nori J, Torres R, Lescano JN, Cordier JM, Periago ME & Baldo D. 2016. Protected areas and spatial conservation priorities far endemic vertebrates of the Gran Chaco, one of the most threatened ecoregions of the world. Diversity and Distributions 22(12): 1212-1219.

Olson DM, Dinerstein E, Wikramanayake ED, Burgess NO, Powell GVN, Underwood EC, D’amico JA, ltoua 1, Strand HE, Morrison JC, Loucks CJ, Allnutt TF, Ricketts TH, Kura Y, Lamoreux JF, Wettengel WW, Hedao P & Kassem KR. 2001. Terrestrial ecoregions of the world: a new map of lile on Earth. Bioscience 51: 933-938.

Periago, M.E., Chillo, V., Ojeda, R.A., 2015. Loss of mammalian species from the South American Gran Chaco: empty savanna syndrome? Mammal Review 45, 41-53.

Ramos VA & Ghiglione MC. 2008. Tectonic evolution of the Patagonian Andes. Developments in Quaternary Science 11: 57-71.

Semper-Pascual, A., Macchi, L., Sabatini, F.M., Decarre, J., Baumann, M., Blendinger, P.G., Gomez-Valencia, B., Mastrangelo, M.E., Kuemmerle, T., 2018. Mapping extinction debt highlights conservation opportunities far birds and mammals in the South American Chaco. Journal of Applied Ecology 55, 1218-1229.

TNC. 2005. Evaluación Ecorregional del Gran Chaco Americano/ Gran Chaco Americano Ecological Assessment. (1 ª ed.). The Nature Conservancy (TNC). Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA), Fundación para el Desarrollo Sustentable del Chaco (desde el Chaco) y Wildlife Conservation Society Bolivia (WCS). 2005. Buenos Aires. Fundación Vida Silvestre Argentina.

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