Secuencia-MBGI

Acuerdo MBGI: Una iniciativa para devolver el significado a los “sistemas silvopastoriles” sobre bosques nativos

Por Marcelo Navall, Ingeniero Forestal
mnavall@gmail.com

En bosques nativos chaqueños, sabemos que hay una brecha entre el significado de “sistemas silvopastoriles” (SSP) y su aplicación más difundida en la realidad.

Palabras más, palabras menos, aceptamos que los SSP son una forma de manejo en la que “coexisten componentes como el arbóreo, forrajero, ganadero, edáfico y humano, y donde se generan interacciones ambientales, económicas y sociales, bajo un manejo integrado en el tiempo y en el espacio”, como definió el Congreso Silvopastoril realizado en nuestra provincia en 2012.

Sin embargo, sabemos que muchos de los llamados SSP se instalaron en base a decisiones de manejo muy alejadas de esas premisas. Cuando uno ve el estado post-tratamiento, se da cuenta fácilmente que en la mente del decisor no había más que pasto y vacas. Tal es así que en varios relevamientos son considerados directamente como desmontes (GUYRA Paraguay, UMSEF, entre otros).

Hay allí una primer brecha entre el significado académico de lo “silvopastoril” y su aplicación habitual. Algunos en broma empezamos a llamar a estos planteos como “pastosilvoriles”, por el relegado (o ignorado) lugar de la silvicultura en su implementación.

Pero hay otra brecha de significado en lo referido al “sistema”. Muchos nos convencemos de que estamos frente a un sistema cuando vemos que los tres o cuatro componentes que normalmente tienen los silvopastoriles, se consideran de alguna manera en la planificación. Creo que nos quedamos cortos y no terminamos de abordar el significado de “sistema”. La teoría sobre el pensamiento sistémico, acerca algunos puntos de vista que merecen ser considerados. Uno de ellos es abandonar el antropocentrismo y considerarnos como parte del sistema. No sólo al productor, sino a la “clase técnico-científica”, el sector político, las autoridades de aplicación, el mercado, etc. Todos somos actores y responsables por el funcionamiento del “gran sistema” (que no termina en la tranquera del predio). Otro punto de vista importante (y quizás el más frustrante) es que desde el análisis de sistemas complejos, no hay una respuesta “correcta” para su funcionamiento óptimo. Así de simple. Podemos tener aproximaciones, mejorarlas, incluir más variables, entender mejor sus interacciones, pero nunca podremos tener “la fórmula” del funcionamiento correcto del “gran sistema” político-económico-natural-técnico en el que se expresan los SSP. Abordar un problema desde el pensamiento sistémico implica abrazar esta condición, y consagrarse a una búsqueda y aprendizaje que no terminarán nunca.

Personalmente, creo que el acuerdo MBGI (Manejo de Bosques con Ganadería Integrada), firmado en 2015 entre el actual Ministerio de Agroindustria (MA) con el actual Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación (MAyDS) es una acción concreta para cerrar estas brechas que menciono: el significado de “sistema” y “silvopastoril”. Lamentablemente, la mala la fama de estos términos, llevó a usar un nombre alternativo, pero lo que importa es lo de fondo: una acción concreta para mejorar la forma en que se instalan y manejan estos sistemas de uso combinado sobre ecosistemas naturales.

A mi modo de ver, el mayor aporte del acuerdo MBGI es sobre la visión del “gran sistema”. Una implicancia importante en este sentido, es la formalización de un acuerdo entre las reparticiones nacionales encargadas de la política ganadero-productiva (MA) y ambiental-forestal (MAyDS), y el posterior vínculo entre éstas y las cuatro provincias con mayor superficie de bosque nativo del país (Santiago del Estero, Chaco, Salta y Formosa). Quizás a alguien le parezca irrelevante, en tal caso me animo a decirle que no está viendo el “gran sistema”; donde la política pública (por acción u omisión) tiene un rol importantísimo en las modalidades de uso del suelo y sus implicancias sobre la sociedad.

Otro aspecto importante es que el acuerdo acepta el carácter de aproximación que tiene cualquier propuesta de manejo de estos sistemas. Se plantea un proceso de aprendizaje, prueba, ajuste, tanto por el enfoque de “manejo adaptativo” como por la implementación de “sitios piloto” a nivel provincial, para poner a prueba esquemas de manejo que se ajusten a la modalidad propuesta.

Además, el acuerdo no se quedó sólo en una declaración de buenas intenciones, sino que lo acotó a una serie de pautas específicas, fijando una postura sobre los “puntos calientes” de los SSP tradicionales. Estas pautas dan orientaciones para el diseño de sistemas que no sólo aborden en serio la integración “silvo” y “pastoril”, sino que incluye además aspectos mucho más relegados en el enfoque tradicional, como la conservación de la biodiversidad.

Desde esta perspectiva, considero que el acuerdo MBGI brinda un marco para devolver el significado a lo que entendemos por “sistema silvopastoril”, y también para darnos una oportunidad para sacar al tema “bosques nativos” de esa aparente dicotomía entre el desmonte y la reserva intangible, y desarrollar esquemas que contribuyan al bienestar de los productores y la conservación de los ecosistemas.

Nota: El texto del acuerdo MBGI y otra información sobre SSP en Santiago del Estero puede encontrarse aquí: goo.gl/qcMUcB

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